Comebacterias: el tratamiento olvidado frente a la resistencia a antibióticos
Los bacteriófagos son virus que solo infectan bacterias, y hay unos diez por cada bacteria de tu intestino. La profesora Martha Clokie explica por qué una población diversa de fagos acompaña a un intestino más sano, y por qué estos medicamentos olvidados de los años veinte vuelven a estudiarse cuando la resistencia a antibióticos ya causa más de un millón de muertes al año.
Resumen
Casi todos crecimos pensando que todo virus es un enemigo. Esta conversación con la profesora Martha Clokie, de la Universidad de Leicester, junto a Tim Spector, da la vuelta a esa idea. Los bacteriófagos son las entidades biológicas más numerosas del planeta y son extraordinariamente específicos: un fago que infecta una especie bacteriana no puede infectar otra, y mucho menos una célula humana. En el intestino actúan como guardabosques, podando las bacterias que crecen en exceso, liberando nutrientes para otras y alojándose en la capa de mucosa como primera línea de defensa frente a invasores como la salmonela.
El sistema inmunitario aprende desde la infancia a tratarlos como amigos y no como enemigos. La investigación inicial sugiere que la diversidad de fagos aumenta durante la infancia, se estabiliza y disminuye con la edad, y que un intestino sano alberga una población de fagos más rica que uno enfermo. Clokie recupera además un capítulo olvidado de la historia médica: los fagos se aislaron en 1915 y se usaron para tratar personas en los años veinte, treinta y cuarenta, se vendían en farmacias británicas hasta los años sesenta y luego se abandonaron casi en todas partes salvo en Georgia, cuando llegaron los antibióticos.
Con más de un millón de muertes anuales ya atribuidas a infecciones intratables, y una proyección de diez millones si nada cambia, esa ciencia abandonada se está reconstruyendo. El episodio termina mirando hacia dónde pueden ir los fagos: desde dirigir el microbioma hasta llevar fármacos directamente a células cancerosas.
Frases clave
5Fago simplemente significa comer. Viene del griego, de comer. Así que bacteriófago es sencillamente comebacterias.
Si hay demasiados ciervos en un bosque, introduces lobos, y eso los mantiene a raya para que estén realmente sanos, y todo el entorno es mucho más sano.
Parece que cuantos más tipos distintos tienes, más sano estás en general.
Se estima que, si no hacemos nada, quizá tengamos diez millones de personas muriendo cada año. Superará el número de personas que mueren por cánceres.
En Reino Unido se podían comprar bacteriófagos en la farmacia Boots hasta más o menos los años sesenta.
Ideas clave
9Un virus no tiene metabolismo propio
La diferencia clave entre un virus y una bacteria es que el virus no funciona solo. Es esencialmente un genoma con una cubierta de proteína o lípidos, y solo cobra vida al entrar en una célula huésped.
Las entidades más numerosas de la Tierra
Se calcula que por cada bacteria hay al menos diez bacteriófagos, lo que suma unos 10 elevado a 31. Puestos uno tras otro formarían un camino de 200 millones de años luz.
La especificidad es lo que los hace seguros
Un fago que infecta una especie bacteriana normalmente no puede infectar otra, y menos aún una célula humana. La superficie de una célula humana está hecha de material completamente distinto y, aunque entrara, no encontraría maquinaria que aprovechar.
Dentro de la bacteria, el fago monta una fábrica
Un fago lítico secuestra la maquinaria genética de la bacteria y la reorienta a fabricar copias de sí mismo. En un estallido cronometrado se liberan cien o más fagos nuevos.
Algunos fagos pagan alquiler en vez de matar
Otros fagos se instalan dentro y se quedan, y mientras viven allí pueden hacer a la bacteria más resistente, mejor adaptada a ambientes con poco oxígeno o capaz de producir compuestos útiles. Es una asociación, no solo depredación.
Fagos como guardabosques del intestino
Cuando una población bacteriana crece demasiado se convierte en un blanco fácil, y los fagos la podan. Esa poda libera nutrientes, abre espacio a otras especies y mantiene el equilibrio del ecosistema.
La diversidad acompaña a la salud
Los estudios en gemelos sugieren que la diversidad de fagos se correlaciona con la diversidad bacteriana, que a su vez se correlaciona con la salud. En la enfermedad de Crohn, una afección inflamatoria intestinal, tanto la cantidad como la variedad de fagos parecen caer.
Un escudo en la capa de mucosa
Los fagos llevan dominios parecidos a anticuerpos que les permiten alojarse en la mucosa intestinal. Cuando llega una bacteria invasora, la interceptan, y por eso los animales sanos portan fagos que matan salmonela mientras los enfermos no.
Territorio en gran parte inexplorado
Por cada gramo de material intestinal con mil millones de bacterias puede haber diez mil millones de fagos, y alrededor del 80% codifica funciones que nadie ha identificado. Como campo va unos 25 años por detrás de la ciencia del microbioma.
Conclusiones prácticas
7- 1
Alimenta el ecosistema entero, no solo las bacterias 24:00
El mismo patrón alimentario diverso y rico en plantas que favorece la diversidad bacteriana parece favorecer también la de fagos. No hay una dieta aparte para los fagos.
- 2
Elige verduras que conserven sus microbios 53:40
Las hortalizas cultivadas en huertos propios o pequeños mercados llevaban muchas más bacterias beneficiosas y fagos que las ensaladas embolsadas en atmósfera artificial. El producto suelto y menos procesado es la opción más sencilla.
- 3
Menos pulverización, más fagos 54:10
Los pesticidas y herbicidas reducen las bacterias de las plantas, y la diversidad de fagos que las acompaña cae con ellas. Cuando sea práctico, el producto con menos tratamientos lleva una carga microbiana más rica.
- 4
Quien toma café tiene una firma de fagos propia 54:40
Las personas que beben café con regularidad mostraban niveles especialmente altos de un grupo de fagos intestinales. Es una correlación, no una causa demostrada, pero encaja con la imagen del café como aliado del intestino.
- 5
Trata los antibióticos como un recurso finito 42:00
La resistencia se alimenta del uso excesivo en personas y, a mucha mayor escala, en la agricultura, donde va cerca del 70% de los antibióticos. Cada tratamiento evitado ayuda a preservar los que aún funcionan.
- 6
La terapia con fagos es real, pero aún es último recurso 50:00
Georgia trata miles de pacientes al año, un hospital militar belga publicó resultados de 100 casos y Tom Patterson se recuperó de una infección intratable. En otros lugares se reserva para casos donde nada más ha funcionado.
- 7
Observa este campo, no lo persigas 55:00
No existen productos de fagos para comprar por salud intestinal y la ciencia es incipiente. Lo sensato es seguir construyendo diversidad a través de la comida mientras la investigación madura.
Temas y capítulos
15Diez millones de muertes al año
La magnitud de la resistencia a antibióticos y las preguntas rápidas que abren el episodio. El gran mito según Martha Clokie: que todos los virus son malos.
¿Qué es realmente un virus?
En qué se diferencia un virus de una bacteria y cómo las bacterias tienen sus propios virus. El parásito definitivo, vivo solo dentro de un huésped.
Diez elevado a treinta y uno
Los fagos superan en número a las estrellas del universo visible, y una cucharadita de agua de mar contiene un millón de bacterias y diez millones de fagos. Dónde empezó el viaje de veinte años de Clokie.
Por qué no pueden hacerte daño
Los fagos están acoplados a superficies bacterianas concretas y no pueden entrar ni aprovechar células humanas. La analogía del vídeo: aunque entraran, tendrían el equipo equivocado.
La fábrica de fagos
Cómo un fago secuestra la bacteria y convierte su maquinaria en una línea de producción de cien virus nuevos. La analogía zombi que inquieta al estudio.
Los fagos que se mudan y se quedan
Algunos fagos no matan, sino que se alojan dentro y se ganan el sitio haciendo a la bacteria más dura o más útil. Una danza de coevolución que lleva miles de millones de años.
Guardabosques, lobos y ciervos
Los fagos controlan qué bacterias dominan el intestino, podando el exceso y liberando nutrientes para otras. Ecología, no guerra.
Diversidad, enfermedad y gemelos
Lo que muestran los primeros estudios sobre la diversidad de fagos en intestinos sanos frente a inflamados. El patrón refleja lo que ya sabemos de las bacterias intestinales.
Un sistema de defensa en la mucosa
Los fagos se alojan en el revestimiento intestinal e interceptan bacterias invasoras, y el sistema inmunitario aprende desde bebé a dejarlos en paz. Por qué gallinas y cerdos sanos portan fagos que matan salmonela.
El fagoma a lo largo de la vida
La diversidad se construye tras el nacimiento, se estabiliza hacia los dos años, vuelve a subir en la adolescencia y baja con la edad. El 80% de los fagos intestinales sigue siendo funcionalmente desconocido.
Las aguas curativas del Ganges
La primera observación de actividad fágica se hizo en el Ganges a finales del siglo XIX. Los colaboradores de Clokie en Benarés purifican hoy fagos del Ganges para tratar infecciones resistentes.
La resistencia es ahora, no mañana
Más de un millón de muertes al año ya, con una proyección de diez millones si nada cambia. Cerca del 70% de los antibióticos van a la avicultura, la porcicultura y la piscicultura.
El medicamento que olvidamos
Los fagos se aislaron en 1915 por Frederick Twort y Félix d'Hérelle los usó terapéuticamente desde los años veinte. Los antibióticos eran más simples y amplios, así que el campo se abandonó salvo en Georgia.
Tom Patterson y la terapia fágica hoy
Miles de tratados al año en Georgia, 100 casos documentados en un hospital militar belga y un hombre salvado de una infección multirresistente. Los fagos respetan el resto del microbioma.
Cáncer, café y el camino por delante
Fagos modificados podrían reconocer una célula cancerosa y entregarle un fármaco directamente. Además, qué parecen hacer la dieta, la estevia y el café a los fagos que ya llevamos.
